Más allá de las formas y los contenidos creo que lo gourmet es una reacción contra la comida industrial, una búsqueda de pureza y sabor. En eso, comparto la posición de Savarin, el consumo gourmet es una actitud hacia el placer que excede las estrategias publicitarias.
Si la publicidad glorifica el disfrute de las mercancías, los hábitos gourmet buscan la calidad alimentaria y desde allí un modo de vida que se opone a la industrialización y homogenización del gusto que, en estos tiempos de globalización, atentan contra la soberanía alimentaria. Esta actitud ha fomentado que empresas como Mac Donals o Coca Cola respeten los gustos culturales de las distintitas regiones en las que venden sus productos.
Creo que el éxito de gourmet constituye una revalorización de la producción artesanal una apuesta del consumidor para protegerse de los excesos de productos industriales y la degradación del sabor. Una prueba de ello son, las asociaciones culinarias que rinden culto al “buen vivir“y reivindican la “buena mesa” como un espacio de diálogo con el otro.
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