Compañero Sade:
Tanto lo "no gourmet" como lo " gourmet" son representaciones sociales que no pueden comprenderse por fuera de un análisis histórico, político y económico. Si tal como dije en otra oportunidad, las identidades no pueden definirse esencialmente, para poder comprender adecuadamente el fenómeno es necesario ubicarlo en determinado contexto que, nuevamente, es histórico. Sin embargo, provisoriamente le diría que si lo " gourmet" es el nombre de la diferencia, lo no gourmet nomina aquello “otro” que se desea excluir.
Para ilustrar lo dicho, le propongo la lectura del siguiente fragmento de " La fiesta del Monstruo". En este texto, Borges y Bioy Casares utilizan el principio de incorporación-definido anteriormente en el blog- para designar lo que en ese momento era " lo no gourmet".
La cita, describe el viaje de unos militantes peronistas a la plaza de la siguiente forma: “Por fin arrancamos, y entonces sí que corrió el aire, que era como tomarse el baño en la olla de la sopa, y uno almorzaba un sánguiche de chorizo, otro su arrolladito de salame, otro su media botella de Vascolet y el demás allá la milanesa fría, pero más bien todo eso vino a suceder otra vuelta, cuando fuimos a Ensenada, pero yo como no concurrí mas gano si no hablo” (“ La fiesta del Monstruo”Pg,93). La asociación entre alimentos grasosos, sustanciosos y calurosos y los manifestantes, evoca, sin decirla, la idea del “aluvión zoológico” Los peronistas son caracterizados como sujetos olorosos, grasosos y obesos. El desprecio por el lenguaje que utilizan se traduce o expresa en la descripción de sus hábitos alimentarios.
Ahora me pregunto, ¿Hace falta explicitar que era lo “no gourmet” en este marco?.
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