02 mayo, 2008

Comunidades Sitiadas



El éxito de lo “gourmet” se inscribe en un contexto social en el que el consumo ha adquirido un rol central en la configuración de las identidades sociales. Este contexto, tal como plantea el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, ha modificado sustancialmente el modo de ser de los hombres en el mundo. Los objetos, pero también los vínculos, sentimientos y valores caducan a una velocidad impensada años atrás. Las relaciones humanas se debilitan y la búsqueda de un hedonismo individual parece imponerse por sobre cualquier búsqueda colectiva. Los códigos y conductas que regulaban y orientaban el comportamiento de los sujetos se diluyen. Sin embargo, esta disolución no implica que los individuos elijan más libremente, ni que puedan decidir sus vidas de acuerdo a sus voluntades. Si no más bien que los marcos de referencia tradicionales han sido remplazados construcciones mercantiles cuyo éxito se inscribe en el estado de angustia y ansiedad en el que viven los hombres contemporáneos. Este marco estimula el desarrollo de promesas de bienestar y estabilidad que diseñadas por el mercado retroalimentan el fenómeno. He aquí, los fundamentos de la idea de comunidad gourmet.

El mercado propone identidades prefabricadas acordes a los tiempos que corren. Comunidades ilusorias: “en las que uno siente que integra por el simple hecho de estar donde hay otros presentes, o por lucir símbolos u otros emblemas de intenciones, estilos o gustos compartidos” (Zygmunt Bauman, Vida de Consumo). Desde esta perspectiva, el fenómeno gourmet en la Argentina podría designar una especie de comunidad imaginaria que otorga a sus integrantes una identidad provisoria que se expresó en la idea de “paladar evolucionado”. Sin embargo, ¿puede el consumo llenar esos espacios vacíos que aquejan al hombre postmoderno?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustaría preguntarle, al amigo Sade ¿Qué entiende por hosmbre post moderno?



Saludos.

Simone

Anónimo dijo...

A mí me gustaría preguntarle si realmente cree en la existencia de un hombre posmoderno. O acaso la fabricación del consumo y esas "identidades prefabricadas" no son parte de una de las tantas vueltas del capitalismo, gran invento moderno.

Saludos,

Róża

Anónimo dijo...

Roza, no se que dirá Sade a todo esto, pero me voy a tomar el atrevimiento de ensayar una respuesta a tu pregunta. Aquí va...
Efectivamente las "identidades prefabricadas" son una respuesta o una de las tantas vueltas con las que cuenta el "elástico" sistema capitalista, que como usted señala, es un invento moderno.
Sin embargo, creo que el sustrato que explota el mercado publicitario capitalista en estos tiempos de " hiperconsumo" se inscribe en una serie de conflictos contemporáneos, que han sido enunciados y problematizados por los llamados post modernos.
Si éstos, anuncian la caída de los grandes relatos como rasgo distintivo en relación a la modernidad, el hombre post modero sería aquel sujeto que desencantado en su existencia y falto de los grandes marcos regulatorios busca consuelo en la experiencia hedonista. Este es el fundamento que utilizan las promesas que invitan al consumo.

Saludos.
SR.

Anónimo dijo...

Para mí, conceptos como "mundo gourmet", el hombre "postmoderno" sólo adquieren sentido en el contexto argento que va desde "el corredor zona-norte hasta todos los palermos,cañitas y puerto madero".O sea, el mundo donde lo importante es consumir pero no de cualquier manera.Y aquí vale otra clasificación.Los que por ser viajados quieren seguir viajando y conociendo. Comer es una manera de conocer. Y los que no les interesa conocer pero también tienen mucha plata, viajaron,y les gusta mezclarse con lo muy caro, exclusivo pero sin ningún tipo de conocimiento.

Anónimo dijo...

Comparto la perspectiva q devela el vaivén consumista, propio de un nuevo hedonismo. Ahora, el tema q puede atravesar tácitamente las diversas lecturas es cuán libertinos son en realidad estos buscadores de placeres, de elixires robustos y, a la vez, delicados para su paladar.
Me refiero a la circunstancia, expuesta ya en este blog, de una nueva pre- figuración en los actos de consumo. Si bien los grandes discursos han desaparecido como potenciales guías, la serpiente neo- liberal (nueva mutación del capitalismo) es una criatura q desborda lo q parece q no tiene horizonte alguno. Esta liquidez es lo q la hace maleable a las nuevas necesidades capitalistas.
Y los patrones de consumo en el ámbito culinario no zafan de esto: toda la variedad de la vanguardia no termina por nadar fuera de las discriminaciones de clase, o de la distribución de competencias desigual, siendo esta hacedora de legitimidades varias, aunque basada en la misma estructura dócil, en el peor de los sentidos.

Simón Antelaf